Llegó la oscuridad, y con ella, una lágrima resbalando por su mejilla.
-¿Por qué casi nadie nos quiere, oscuridad?
Bajo un árbol, un poeta escribe versos que morirán sin ser leídos.
“Son tus ojos mi constelación preferida...”
-Porque la mayoría sólo se da cuenta de que existimos en la tristeza, lágrima.
Sobre el árbol, un pájaro carpintero repiquetea el arrugado tronco de una secuoya milenaria.
-Clac clac clac, clac clac clac.
“...En ellos me recreo y me refugio...”
-Pero oscuridad, yo he nacido también en la alegría, y tú eres la confidente perfecta de muchas cosas buenas.
A lo lejos, unos niños le preguntan a un abuelo por qué sonríe.
-¿Por qué sonríe, abuelo?
-Clac clac clac, clac clac clac.
“...cuando aparece en mi cuerpo...”
-Lo sé, lágrima. ¿Aún no conoces la dualidad del ser humano?
En la hierba del parque, una chica se despide de un chico.
-Quiero que sepas que, aunque ésta sea la última vez que nos veamos, tu nombre siempre estará en un trocito de mi corazón.
-Porque yo ya no tengo nada por lo que preocuparme, pequeño.
-clac clac clac, clac clac clac.
“...la herida del amor.”
-¿Que la mayoría de los seres humanos nacen llorando mientras los demás sonríen y mueren sonriendo mientras los demás lloran, oscuridad?