viernes, 11 de diciembre de 2009

CUT-UP

En blanco. Cinco minutos en blanco, sin banda sonora ni visual, sin más fotograma que un blanco repetido hasta la saciedad cinco minutos, allá por la mitad y nada más, ni más risas ni más saltos, ni más nota ni más nada; una cinta y a la mitad cinco minutos en blanco. En blanco.
Llegó a casa ayer tarde, sobre las siete, paquete blanco con cinta blanca, etiqueta blanca y dirección negra, la mía, con destinatario blanco y nota que poco aclara.
Lo cierto es que al poner la cinta descubrí que a la mitad de la misma había cinco minutos en blanco pero, ¿y qué? ¿ Tiene algo de especial que haya cinco minutos en blanco?
La cinta, una VHS de sesenta minutos marca Tedeká, empieza con una chica de unos siete años dando saltos sobre una colchoneta y riendo a pulmón abierto. Jijiji, jajaja, jejeje, jiji ji jijiji, y nada más. La chica se lo pasaba bien. De pronto, los cinco minutos en blanco y luego más jajaja jijiji jejeje, jiji, jeje.
Yo, a la chica, no la conozco ni la reconozco; no fue a mi clase de primaria, no jugaba conmigo a fútbol en el parque, no es la hija de algun amigo de papá que recuerde, no sé quién es.

LA NIÑA ES TU MADRE
Ahora sé que la niña de la cinta era mi madre, a la que nunca había visto. Cómo lo adiviné está entre no sé quién es. y Ahora sé que.
Vaya una mierda. Mejor hubiese sido dejarlo en blanco y empezar el día desde la ducha y no desde un relato patético. El párrafo en blanco. ¡¡¡Ooooh, qué decubrimiento campeón, qué gran hallazgo!! Acabas de redescubrir las bases de la literatura de mierda.
Hoy tenía pensado hacer lo de muchos sábados: despertarme tan temprano como pueda ser la hora en que me despierte sin despertador, tan temprano como la gata arañando mi cara y mordiéndome la nariz, sobre las seis y media de la madrugada, porque no es ni de mañana en un sábado. Pensé  la frase y con un café con leche sobrecargado de cafeína soluble me envalentoné con una idea que es una mierda, “un juego dejarlo en blanco, un gran giro que no es giro porque no está y a mí no me gustan los giros”. Sólo le falta ser un sueño para tener los tres tópicos de la literatura de mierda.

M-I-E-R-D-A

Me ducho, me afeito, me visto y me voy. Otro café, éste de los de toda la vida, en la cafetería de la esquina de toda la vida con la camarera del mes de mayo y el tren, pues cambio de ciudad por unas horas.
El tren lo paso entre La rayuela es a la vez juego y puente o pasaje, o mejor dicho es puente o pasaje en tanto juego y los sexos unidos y tibios,los brazos como guías vegetales, las manos acariciando aplicadamente un muslo, un cuello...
Ya estoy en el templo de la cultura aceptada por las masas. Me voy a la sección cine, subsección selección de la empresa. Tengo suerte, o vista, y a la primera Sumérgete en un viaje alucinante. Ya me sumergí en el cine, no me vendas miserias, deja que la película hable por sí sola Jeliza-Rose es una niña que se encuentra en una situación muy poco corriente. ¿Qué la ha traído desde Los Ángeles a una granja lejana? Basta de lecturas, que te vienen los recuerdos de toda la peli y pierdes la gracia de la segunda visión.
Qué bien. Ya podré verla con Lucía. Jeliza-Rose es como Lucía. Lucía es como Jeliza-Rose.
Vamos para arriba vía escaleras mecánicas, de esas que subes y bajas y no te duelen las rodillas, de esas que esperas al final para sacar el pie, como retando a la máquina a que te tire, como retando a la máquina a un juego de inteligencia inútil y sin gracia. Aún así siempre lo haces.

MÚSICA

A D F H K M O P

aquí debería estar pero no. No me lo creo. Preguntaremos.
-No, aún no ha salido.
-Sí sí, lo tenemos allí, si me acompañas te lo enseño. ¿Quieres alguna edición especial?
-No no, la normal, la de toda la vida, la barata, si ya lo tengo en mp3, es por frikismo.
-Pues ahí está.
-Vale gracias.
Joder. Jamás habría pensado que estarían donde siempre me ponen al de los rizos y a esa peña chunga.

16.95
Puta cultura, lo cara que va. ¿Y esto?

Setbox edición especial
62.95

Mejor esperaremos a los Reyes Magos, a ver si se estiran.
Ya llevo mi peli y mi cd. El vinilo otro día. Ahora toca libros.

-Perdona. Para saber si tenéis un libro. Es que aquí no lo veo.
-Cuál es.
-Opium de Jean Cocteau.
Pone cara de que no lo sabe. Tendrá que tirar de base de datos artificial, como me imaginaba. En el apartado de autor pone cocteau. ¿Sabrá que hay más de uno y mayúsculo?
-¿Me has dicho Cocteau?
-Sí.
Escribe Opium en el apartado título. Ha ganado un punto de confianza. Ya tiene un menos dos.
-Pues no sale.
-Vale, gracias.
Lo que yo decía. Pues nada, vamos a gastar testosterona comprando libros.
Arlt. No está. Premio. Primer intento fallido. Divertimento.Tampoco. Segundo intento fallido. Caligrammes. Tampoco. Tercer intento fallido. La tierra baldía. Tampoco. Vaya mierda de templo. Cuatro.
Me voy a Julio, que nunca falla. Han cambiado el orden. Hay menos libros de Julio. Son unos cabrones. A ver éste todavía un Goethe alcanzaba a fundir al filósofo y al poeta, ya querellados en su siglo, por obra de una avasalladora intuición untitiva; hasta Thomas Mann me lo llevo, sin duda. Además, el formato del libro es una pasada, aunque me ralla el tema de que ponga Tomo I, más que nada porque no veo el II por ningún lado. Será una de las paranoias típicas del colega.
Sigo buscando Julio. Nada que no tenga.
Lezama Lima, Paradiso. Lo cojo y releo al azar alguna página, como siempre. Demasiado tocho para la primavera. Paradiso es un libro de invierno, no de sol y flores y alergia. Lo dejo. Sigo buscando.
¡Hombre! Pero qué sorpresa, si lo tienen, aunque yo prefería USA. Aún así este me lo tengo que llevar, que me va bien para el momento místico que se avecina pero, sobre todo, porque el puto libro está plastificado. De ahí los dos pasos, ¿no? Qué bromistas estos editores.
Sigamos, que hoy el cuerpo pide letras.
¡Ohhh! Mi holandés favorito. A ver a ver qué tenemos por aquí Inigo Wintrop no ha tenido hijos porque no se ha amado lo suficiente a sí mismo y, tras el fracaso de su matrimonio y el fracaso de su suicidio bien no necesito nada más. Rebienvenido.
¡Ah! pues sí, mira, que la vida me pide cuentos Los millonarios, ya se sabe, se aburren mucho, especialmente si han heredado su fortuna y jamás han dado golpe. Ese era el caso de Henry Sugar, cuyo máximo entretenimiento consistían en bueno, mejor no sigo, que puedo desmoralizarme y quiero llevarme algo de éste.
Nada nada nada nada nada ¡ui!, ¿y esto? Averaveraver lo grotesco tiene que ver con cómo percibimos la realidad, pero dichas percepciones son en su gran mayoría psicológicas
E.T.A. Hoffman
Poe
Gogol
Galdos
Clarín
Kafka
Faulkner
Nabokov
bien, creo que me convence.
8.55

En estos casos la cultura sale barata.
Me voy ya a pagar que si no me tendré que sacar un riñón y no es plan, que me quedan muchos libros por leer, muchas películas que ver y muchos labios que besar, o besar mucho a unos mismos labios, me da igual.
Pasaremos por la sección de libros de tapa dura, no vaya a ser qué.
Arlt no, Apollinaire tampoco, y paso de seguir buscando que el chico que está haciendo inventario me ralla y yo le rallo a él. Dejaremos que trabaje con tranquilidad. ¿Y si le pregunto? No, no seré malo. Mejor iré a Julio tapa dura.
¡¡¡Pero bueno!!! Qué cabrones En este collage donde se recorre un largo y variado itinerario con la misma liviandad que empleara Phileas Fogg a ver a ver tomo II perfecto. No era un juego más. Me lo apunto para apuntarme un tanto, aunque todos sabemos que todo está inventado.
¿Y esto? Joder, no puede ser, la pasta tío, controlcontrolcontrol Más cosas hay en una bicicleta de las que imagina tu filosofía. Horacio. Información en p. 192 Tomo II qué bueno el maestro, qué bueno, joder, y encima dos tomos a ver Más cosas tiene una bicicleta no este no Veraenee como lo que usted realmente es, o en todo caso aprenda mirando a los que ya son. Para esto de las miradas, consulte p.192, Tomo II. En fin, cómo no cogerlo, cómo no pagar una miseria por tanta Literatura, por tanto juego, por tanto divertimento ajeno que revierte en mí en placer casi orgásmico.
Ahora hay que escoger la cola. Ésta está casi vacía. Sólo una chica. Tres libros. Estar embarazada uiuiuiui, no sé por qué pero me rodean las señales embarazosas.
-¿Estás embarazada?
-Si. De dos meses.
-Yo tengo un niño de tres años. Es una sensación inigualable, la mayor experiencia de mi vida.
-Sí, yo de momento lo llevo bien. Ahora quiero leer todo lo que pueda del embarazo y esa cosas.
-Sí, verás como todo irá bien. De dos meses, ¿no?
-Sí
-Qué bien. Son 34.78
- Ten, gracias.
- De nada y que te vaya todo bien.
-Gracias.
-Adiós
-Hola
-Hola
-¿Lo pongo en una bolsa?
-Vale
-Gracias
-Gracias, hasta luego.

Cojo el tren otra vez. Me siento al lado de las ventanas y abro el cd. No hay ni letras ni agradecimientos.

Silence
Hunter
Nylon Smile
The Rip
Plastic
We Carry On
Deep Water
Machine Gun
Small
Magic Doors
Threads

Genial. Abro la película. Es una edición especial dos discos. Vaya. Un documental. Algún dia con ganas de siesta me lo pongo. La carátula es chula. Me encanta Jeliza-Rose. Y Lucía.

Los libros. Uno a uno voy quitando el precio de atrás y lo engancho en la parte trasera de la contraportada, porque nunca esta de más saber cuánto valió un libro al comprarlo. El primero es el plastificado. Arranco con delicadeza el precio, me lo engancho en la chaqueta verde del buen rollo y Volvió de repente a su cuarto y se tiró en la cama con un pequeño libro de cuero en la mano. La resaca tronaba contra la barrera sabía que no iba a fallarme, tiene buena pinta. Llego a mi parada entre libros y con

if only i could see
return myself to me and recognize
the poison in my heart

Me bajo. Salgo a la calle y veo a una chica. Hace muchos años le dije una cosa en una ciudad lejana. Sólo nos dijimos una cosa, una noche, una frase de niños. Ayer la vi también esperando el tren. Dos veces en dos días, después de más de diez años. Mañana saldré a la calle otra vez, que el destino es así de mago, y leeré libros en mi parque de primavera, porque me temo que las oportunidades, como mucho, se presentan sólo dos veces. Aunque sé dónde vive, pero no es lo mismo.
Ya estoy en casa. Releo el relato que he escrito esta mañana nada más despertarme con un café con leche sobrecargado de cafeína soluble.
Vaya una mierda. Mejor hubiese sido dejarlo en blanco.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

El enterrador

El enterrador es un hombre triste y solitario. Hoy, como cada día, le han traído personas que no ha pedido. Su trabajo es muy sencillo: esconder bajo tierra los restos de los que ya no viven; está cansado de tanta muerte, del hedor que desprenden los vivos cuando sin otra alternativa dejan de caminar, del olor de la tierra removida con su eterna pala de agujereador de almas de arena, llena de lágrimas de los que algún día morirán.
El enterrador porta un traje y un sombrero oscuros. Sus manos están gastadas, como los cuerpos presentes en el subsuelo de su querido cementerio. Su rostro es siniestro. Los niños le tienen miedo, los perros le ladran y las palomas se han acostumbrado a utilizar su triste y sucio sombrero a modo de diana escatológica. Si lo veis os preguntaréis por qué no lo limpia. El enterrador es un hombre rodeado de muerte, que no vive y, como tal, no le interesan ni su vida ni su aspecto, y mucho menos lo que pueda pensar de él el mundo que le rodea: sólo tiene ojos para los muertos y oídos para el sonido que le regala el mar que rompe bajo el camposanto.
El enterrador es un hombre solitario y triste y hoy, como cada día, le han traído personas que no ha pedido. Los muertos tocados aún por el aire fueron seres vivos ayer y hoy son historias, historias que él cree conocer. En su lúgubre cementerio están enterrados ilustres cuerpos como los del Gran Mago Malo Vago y la Bruja Fea y Piruja, famosos por sus mágicas fechorías. Pero hoy su rostro ha cambiado; denota un aire como de tristeza alegre: una nueva historia se ha instalado en su mundo de por muerte.
Esta es una historia que ayer era vida y hoy es un recuerdo más para aquellos que pudieron conocerla, el recuerdo de un hombre que, como todos los nacidos, tuvo sentimientos escondidos en las líneas de unas manos que nuestro desconcertado enterrador utiliza para creer que lo que allí se esconde es la realidad de las vidas.
Las manos de este nuevo inquilino reflejan una juventud exterior adivinada por su suavidad y, según el hombre triste y solitario, existen muchas posibilidades de que fuera un escritor. La mano que ayudó al corazón oscuro del enterrador a asentar su hipótesis no fue la izquierda, sino las marcas de tres dedos de su diestra.
Antes de proseguir con la investigación del velador de tumbas debo aclarar que las suposiciones que él imagina nadie se las cree, que los habitantes del pueblo en el que da rienda suelta a su desbordante imaginación no ponen objeción alguna a la locura de este triste hombre. Quizás fue esa mal llamada fama la que le aisló de la sociedad, conduciéndolo irremediablemente a las tinieblas del ostracismo más desgarrador.
Pues bien, el supuesto loco y triste hombre había localizado en estos tres dedos unas protuberancias que se asemejaban a las que poseía un venerado escritor de fama mundial que enterró dos años atrás. Hasta entonces fue lo único que pudo adivinar sobre la identidad del nuevo inquilino que, de boca del cavador de agujeros “daría inteligencia y cultura a un cementerio lleno de mierda humana en descomposición”
Estos apéndices, y en especial el índice, estaban negros. Aquel detalle dejó atónito al recompositor de vidas humanas perdidas, pero recordó que el fabricante de tintas para bolígrafos negros, que murió tres meses antes por intoxicación, estaba repleto de ese líquido que ahora redescubría en el joven escritor.
Las historias del enterrador se creaban por asociación de elementos. Yo creo en ellas, creo que pueden ser factibles, pero eso es un tema que difícilmente podremos averiguar ya que se basa en la intuición de un hombre poco cuerdo para la sociedad establecida en aquellos lares. Yo sé que este loco es muy inteligente y que el sentido común es uno de sus fuertes. Curiosamente, de pequeñito sintió que la vida no era más que un camino hacia la muerte, camino que uno debía recorrer sintiéndose bien con uno mismo. Pensó que para conseguir su meta debía aislarse del mundo, y eso fue lo que hizo. Como la vida no era para él nada más que un camino hacia la muerte y él lo que deseaba era irse de esta miserable existencia consideró que el estar en contacto continuamente con la señora de las almas desvanecidas le ayudaría a vivir bien consigo mismo, y decidió vivir aprendiendo de los muertos
Fue de este modo como encontró la relación entre casi todas las muertes allí presentes, como la de aquel hombre que ahora sabía que era escritor y murió con tinta negra en los dedos de su mano derecha.
Aún pudo averiguar más: la posición de los dedos, los ojos abiertos y sorpresivos, la boca de grito estremecedor y el hallazgo de su cuerpo en el acantilado que daba al mar con el tapón de un bolígrafo negro en la mano izquierda le indujeron a creer que aquel hombre murió al intentar coger algo que se le había caído de su mano derecha. Rápidamente, el enterrador buscó en los bolsillos del difunto un bolígrafo que después de varios minutos de búsqueda poco productiva
no encontró. El ocultador de cadáveres cogió la libreta en la que apuntaba todos sus estudios post mortem y escribió lo siguiente:

“Hoy ha llegado un nuevo amigo, una persona que aunque no me libera de mi autismo me ha hecho pensar sobre mi situación. Tengo demasiados años ya como para querer cambiar mi vida y además creo que no resultaría pues no sé vivir; si he de aprender a ello debería ser alejado de estas pestilentes tierras. Los pocos sentimientos que me llenan me los han proporcionado los habitantes de mi cementerio.
Mi primer amor, aunque suene necrofílico, fue una chica, Eruceth, que murió en oscuras circunstancias según el investigador policial. Yo sé que la mató su marido, que yace junto a ella.
"La felicidad, aunque resulte fuerte para mentes débiles, la conocí cuando llegó a mi casa de muertos el ser que asesinó a mi amada. Sé que si no la hubiera matado jamás la habría conocido, pero quizás si él hubiese muerto antes que ella yo la habría visto en el entierro de su marido, nos enamoraríamos y quién sabe, igual ahora estaría en otro lugar con la chica de mis sueños.
La tristeza me corre por las venas y ese inagotable río se alimenta de muertos. Hoy las venas han reventado. El joven escritor ha invadido con su presencia el poco espacio que quedaba en ellas y no sé qué hacer, si dejar de respirar como él después de llevar su cuerpo junto a lo que él más quería: el mar y aquel extraño bolígrafo negro.”

Lo que hizo el enterrador ya os lo podéis imaginar, pero lo que no os he dicho es que lo hizo para recuperar una vida que ahora ya no se esconde tras un traje completamente negro y un sombrero oscuro, sino tras unos ojos que ansían encontrar el misterioso bolígrafo negro ,aunque para ello tenga que pagar con una vida que para él no vale mucho más que la propia muerte.